26 junio 2011

Fanfic de THG por @Doubtdoom ^^ Peeta y Ale :DDD

Este es un fic escrito por mi nena Lore pueden seguirla en Twitter @Doubtdoom la verdad es que me sorprendió que escribiese algo para mi, fue algo demasiado emocionante porque 1. NO me lo esperaba y 2. menos de una de mis sagas favoritas THG y con mi amor platónico Peeta xD, me encanto tanto que me arranco lagrimitas, los invito a que lo lean y bueno opinen ^-^ Antes que me olvide Lore lo subio a FanFiction , porque me imagino que mas de uno ya lo habra leido les dejo igual su Perfil (BeFlawless) para que le sigan  sus historias son realemente interesantes, LORE COMPATRIOTA, TIENES POTENCIAL MIS MEJORES DESEOS MUJER HERMOSA *-*



Rating: K+
Pairing: Peeta & Ale.
Fandom: The Hunger Games.
Summary: Desde la alteración de la mente de Peeta, él no ha estado bien, constantemente siente como si todos lo traicionaran, como si todos ellos fueran mutos, pero ahí está Ale. Ale lo calma, le proporciona el confort que no siente con ninguna otra persona ni mucho menos, Katniss.
Disclaimer: Peeta es de Suzanne Collins y Ale es de su mamá y su papá. (?)
Dedicate to: Ale, por supuesto. (:
Note: Quería escribir algo desde hacía ya MUCHO rato y que mejor que un THG sin Katniss a la vista. Ale, aquí está tu hombre, contiene esta historia continuará sin continuar, todo a vuestra imaginación.

« Without a soul, my spirit sleeping somewhere cold
Until you find it there and lead it back come »

Desde el rescate de Peeta por parte de la resistencia, Aleshia, residente del Distrito 11, había empezado a sentir algo por él. Peeta, por su parte, tenía un enredo en su cabeza; el Capitolio había alterado sus pensamientos y, pese lo que el resto decía sobre él y Katniss, él ya no sentía nada por su ex compañera en los septuagésimo cuartos Juegos del Hambre.

Una tarde, antes del asalto a Capitolio, Peeta necesitaba estar lejos de los demás, había ido a recorrer la cueva y se había encontrado con un pasadizo sin salida, allí tomó asiento. Con sus manos cubriendo su rostro, Ale, como era conocida de la chica del Distrito 11, lo encontró. Ella también necesitaba estar sola, no sabía por qué, pero quería pensar un poco antes del día que le esperaba.

Peeta parecía estar luchando consigo mismo, se imaginaba Ale. Sin hacer mucho ruido, trató de volver por donde había llegado, pero Peeta habló.

―No te vayas ―dijo apuradamente; casi atropellando las palabras.
―Lo- lo siento ―tartamudeó Ale ―, pensé que el lugar estaba solo.
―Yo creo… ―empezó Peeta con duda en su tono de voz y con una sonrisa triste ―, creo que el lugar es bastante grande.

Ale miró el lugar. La verdad no era grande, parecía una pequeña habitación y hacía falta un poco de ventilación –probablemente mucha –, pero ella sabía que Peeta necesitaba compañía. Se encogió de hombros y fue hasta su lado.

―Entonces… ―Empezó Ale, manteniendo la vista en el suelo. Ella esperaba que él dijera algo, al fin y al cabo, él le había propuesto disimuladamente que se sentara ahí.
Peeta no dijo nada, simplemente, se limitó a observarla. Observó su cabello entre rojizo y castaño. Observó su perfil moreno. Observó sus labios curvados en un extraño ángulo.

 «¿Qué pensará? ―se preguntó Peeta» Observó sus pestañas. Observó sus cejas. Observó su nariz.

Ale se preguntaba por qué Peeta no respondía. Alzó su cabeza y, antes de poder notarlo, su rostro y el de aquel chico rubio estaban a centímetros.

Sentados ahí se veían iguales, pero cuando estaban de pie, Ale se divertía al ver que él era más bajo que ella. Esa era una de las pocas cosas, referentes a Peeta, que la alegraban; él solía verse atormentado, con su las rastrevíspulas zumbaran por su cabeza. A veces se agarraba la cabeza y empuñaba sus manos, ella corría a calmarlo y él le sonría como cuando la invitó a sentar.

A veces, ella le pillaba observándola y cuando lo hacía, él no volteaba la mirada o hacía como si estuviera viendo otra cosa, simplemente la miraba directamente a los ojos sin moverse. Sólo viéndola.

Peeta sentía la respiración de Ale entrecortada y sin pensarlo dos veces, ella lo abrazó. El fantasma de una sonrisa de verdadera felicidad atravesó su rostro, Ale la sintió sobre su hombro y por un instante, pensó que él ya no sentía dolor, pero, entonces, él se separó, le sonrió tristemente y con un suspiro se marchó.

De una cosa, Ale estaba segura: ella siempre estaría ahí para espantar a las rastrevíspulas. Siempre.

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Bien ..??? les a gustado *.*... o si no pues :|... sus comentarios abajo por favor xD
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